SANTA ISABEL DE HUNGRIA

“¡Hacemos felices a los hombres!“
Este era el lema de Santa Isabel de Hungría, patrona de la Tercera Orden de San Francisco, cuya fiesta celebramos el día17 de noviembre. Coincide que alrededor de esa fecha se suele celebrar la Jornada mundial de los pobres y este año será el domingo anterior. Y es que fue esta la manera como Santa Isabel entendió su seguimiento al Señor: a través del servicio a los más pobres. Elisabeth tomó en serio el mensaje central del evangelio, que
Dios ama a todas las personas. Por ello optó por “la carrera hacia abajo“. Así, aunque era hija de un rey y una condesa, vivió al final de su corta vida como pobre entre los pobres.
Porque sabía que Dios la amaba y la aceptaba incondicionalmente, tenía un corazón
abierto a las necesidades de los pobres, que son los favoritos de Dios, según la
Escritura.

Ella, siguiendo a su “Señor pobre” optó con todo su ser por los pobres y los pobres
enfermos. No sólo daba dinero para que otros hicieran el trabajo sucio, sino que
cuidaba personalmente a los enfermos y, como dice su biografía, «les prestaba los
más bajos servicios».
En todo momento y en todo el mundo hay personas que necesitan ayuda y apoyo. Si
esta ayuda no tiene también un rostro humano, se vuelve fría e impersonal. Isabel se
encontró con los pobres de su tiempo de igual a igual, poniéndose al mismo nivel que
ellos.
No todo el mundo puede hacer eso y tal vez no todo el mundo tenga que hacerlo tan
radicalmente como ella. Pero nunca debemos olvidar que nuestras acciones de ayuda
deben salir del corazón para que como ella decía «hagan felices a las personas» y
hagan justicia a su dignidad.
«Hacer feliz a los hombres», al menos una vez al día, ¡eso es posible para todos y
cambiará el mundo!

Hna Ulla Leuffen

Visita de la Superiora general y Vicaria al sepulcro del P. Luis Amigó en Massamagrell

La Hna. Blanca Nidia Bedoya Salazar, Superiora general, junto con Hna Marisa García, Vicaria general visitaron el sepulcro del P. Fundador, el día 10 de octubre, para orar de manera especial antes de comenzar su recorrido en este servicio de gobierno.

El día 11 se celebró una eucaristía en nuestra capilla de Massamagrell a la que se invitó a las Hermanas de las comunidades vecinas. Participaron prácticamente todas. A continuación, Hna Blanca Nidia les dirigió unas palabras alentadoras y compartieron una generosa merienda cena.

También se desplazaron hasta la Casa de Espiritualidad de Nuestra Señora de Montiel, el día 12 donde saludaron y conversaron con las Hermanas y recorrieron todas las instalaciones, compartiendo la mesa también con la comunidad. En ambas casas dejaron huella de su paso firmando en el libro de visitas.

En sus últimos días de estancia en España,

Hna Blanca Nidia, acompañada de Hna Marisa visitó las comunidades de los Hogares “Luis Amigó” y “El Olivo” de Madrid, quedando muy contenta con la tarea desarrollada por las Hermanas y los laicos.

SOLO ÉL ES EL PRÍNCIPE DE LA PAZ

Esta foto dio la vuelta al mundo. El fotógrafo ucraniano Dennis Melnichuk, cristiano evangélico, la publicó en las redes sociales después de tomarla frente a la iglesia de un monasterio católico en Lviv (Leopolis) el 24 de febrero de este año.

“Eso fue –escribió- unas tres horas después de que estallaran las primeras bombas en Kyiv.” Se formaron enormes filas afuera de los bancos, farmacias y tiendas, todos tratando de abastecerse de suministros, sin saber qué iba a pasar a continuación, y este hombre, en cambio, oró al pie de la cruz, a la que rodeó con sus brazos.

Este hombre, en el interior de su corazón, habría sentido que nosotros, los hombres somos incapaces de pacificar pues es sólo Dios quien puede traer la paz al mundo actual que está roto (Filipenses 4, 6-7). Solo él es el Príncipe de la Paz.

La paz, algo delicado y frágil.

En cualquiera de los terrenos que se considere, la paz es una realidad delicada y frágil. Los más de 50 conflictos armados que afligen al planeta nos lo confirman. Es posible que la rutina informativa nos haya anestesiado contra ellos y sobre todo, si suceden lejos, ya no nos afecten. Esto ocurre, sobre todo, con los conflictos que sufren los países empobrecidos.

Pero basta que se desencadene un conflicto entre poderosos (como la guerra entre Rusia y Ucrania) para que todo el mundo entre en crisis. Creíamos que el fantasma de la guerra no existía porque estaba lejos, pero llama a nuestras puertas y el desconcierto nos inunda.

Es frágil la paz entre los humanos. Incluso a nivel personal es también así. La paz huye fácilmente de la casa del corazón. Por eso insistía tercamente Francisco de Asís dirigiéndose a sus hermanos: “Que la paz que anunciáis de palabra, la tengáis, y en mayor medida, en vuestros corazones” (TC 58).

La paz, en el núcleo central de la espiritualidad franciscana.

El tema de la paz ha pasado a ocupar un puesto central en el núcleo de la espiritualidad franciscana, junto con la pobreza, la minoridad, la fraternidad o la alegría. De esta manera, la paz adquiere rango espiritual de primer orden: no es solamente una virtud humana, sino el camino para el logro cristiano, para la “salvación”.

«En toda predicación que hacía, antes de proponer la palabra de Dios a los presentes,  les deseaba la paz, diciéndoles: “El Señor os dé la paz”. Anunciaba devotísimamente y siempre esta paz a hombres y mujeres, a los que encontraba y a quienes le buscaban.» (1Cel 23).  

La comprometida oración por la paz.

El don de la paz no es una dádiva graciosa que se ha de lograr sin el compromiso, verdadero trabajo espiritual, del creyente. Orar por la paz es comprometerse en los trabajos por la paz. Efectivamente, la oración constante por la paz supone un acercamiento a los conflictos humanos y a la postre, una indudable implicación. La oración constante tiene la virtualidad de comprometer a los orantes que perciben que una oración sin compromiso es una oración sin raíces.

Celebración del Espíritu de Asís el 27 de octubre 2022

Orar por la paz es elegir el bien y trabajar por la paz sobre todo en estos momentos del año 2022 tan confusos y terribles donde la palabra guerra resuena en cada esquina.

Se acerca la fecha de la celebración del Espíritu de Asís,  el 27 de octubre, bajo el lema:

¿qué es el espíritu de asís?

  • Un soplo del Espíritu Santo para lograr armonía y paz en el mundo, inspirado en el Hermano Francisco.
  • Una propuesta para recorrer caminos de encuentro, de diálogo y amistad, con cristianos de diversas denominaciones y con todos los creyentes en Dios.
  • Tiene su inicio el 27 de octubre de 1986. El Papa, S. Juan Pablo II hizo realidad un gran sueño, invitando a los representantes de las diversas religiones del mundo a Asís, para que se elevase a Dios, en diversas lenguas, un solo canto de paz.
  • La invitación fue aceptada por 70 representantes de éstas, quienes compartieron juntos la esperanza de construir un mundo mejor, profundamente renovado y mucho más humano.
  • La familia franciscana ha seguido celebrando este día con la convicción de que el mundo, la sociedad, la familia está necesitada de paz.
  • Se celebra todos los años el día 27 de octubre. Es una fiesta para la familia franciscana. En todos los conventos franciscanos, junto a la OFS se celebra una jornada de oración por la Paz en el mundo.

Nosotras, las hermanas Terciarias Capuchinas, nos unimos a este espíritu de Asís e invitamos a unirse con toda la familia franciscana a orar por el don de la Paz.

GRACIAS A TODAS Y TODOS

Desde el día 24 de febrero 4,75 millones de refugiados ucranianos cruzaron la frontera de Polonia, sobre todo mujeres y niños. Algunos se han ido hacia otros países de Europa, Estados Unidos y Canadá. Otros, después de un tiempo, han vuelto a su país, pero se calcula que unos 3 millones permanecen aquí. En toda Europa en estos momentos se calcula que hay unos 5,8 millones de refugiados ucranianos. Mujeres, madres con hijos, abuelas, chicas jóvenes… de un día para otro han dejado atrás toda su vida, sus maridos, padres y hermanos, todas sus pertenencias… y han emprendido un camino hacia lo desconocido buscando un lugar seguro, sin bombas y violencia.

Desde la Congregación de Hermanas Terciarias Capuchinas de la Sagrada Familia, a través de la comunidad de Polonia, desde el primer momento hemos respondido a la necesidad de dar refugio y ayuda a los que llegaban. 

Y así, gracias a la generosidad de muchas personas e instituciones, primero hemos reformado nuestra casa, creando en ella tres espacios acogedores y cómodos para tres familias ucranianas (el primero de ellos lo teníamos listo ya el 26 de febrero, es decir, el tercer día de la guerra). Cada uno de los espacios cuenta con una parte de cocina, dormitorio y salón para crear una pizca de intimidad para cada familia. En diferentes momentos hemos convivido con una o hasta cuatro familias (en el momento más complicado han llegado a reunirse catorce  personas refugiadas en nuestra casa). 

Cuando el espacio en nuestra casa se terminó alquilamos tres pisos (pagando los alquileres y las facturas de agua, gas, electricidad, etc.) para otras familias que nos llegaron y a las que ya no pudimos albergar en nuestra casa. A unas y otras les apoyamos económicamente para que no les falte lo básico como alimentos, ropa, calzado o acceso a internet, es decir,  el contacto con sus familiares en Ucrania e información. Pero también compramos muebles, lavadoras, frigoríficos y utensilios necesarios para una cierta comodidad.

En todo momento hemos intentando dar un poco de normalidad a sus vidas: celebrando juntos las fiestas ucranianas y polacas, los cumpleaños, ayudando con los trámites oficiales, en la búsqueda de trabajo para las mamás y abuelas o colegio para los niños… Y sobre todo escuchando sus miedos y compartiendo su dolor. En total son ocho familias con sus nombres e historias concretas que han estado viviendo (o continúan) en nuestra casa o alguno de los pisos alquilados. 

La generosidad y confianza depositada en nosotras nos ha permitido también ayudar económicamente y con los bienes (medicinas, powerbank, leche específica para niños minusválidos, alimentos, productos de limpieza y aseo, cremas y alimentos para bebés, etc) a las instituciones y personas particulares de las que sabíamos que llevan la ayuda humanitaria directamente a las personas y zonas más afectadas por la guerra en Ucrania. Hemos apoyado de esta forma varios transportes humanitarios.

Al igual que a otras dos congregaciones de la familia franciscana que tienen sus comunidades en Ucrania, ya que sus conventos se han convertido todavía más, si cabe, en un lugar donde la gente y sobre todo los que huyen de la zona de la guerra llaman, diciendo: “Hemos oído que aquí podemos recibir ayuda”. Conscientes de que las mismas hermanas conocen mejor las necesidades concretas de cada lugar, de la población y de las personas que se refugian en sus conventos les hemos confiado una parte de los donativos recibidos y sabemos que ha sido gastada en alimentos, ropa, calzado, útiles de aseo, etc. repartidos posteriormente a los necesitados. 

Aparte de la colaboración económica y acogida directa de los ucranianos, intentamos estar atentas en el día a día a las necesidades de los refugiados de nuestro entorno y colaboramos en forma de voluntariado con las instituciones y personas que organizan la ayuda (en un centro de tiempo libre para niños ucranianos, en la acogida de los refugiados en la estación de trenes, en un almacén donde llegan y se reparten gratuitamente alimentos, productos de aseo y ropa para los refugiados).

Las necesidades son grandes y tenemos el invierno por delante.  Sabemos que la situación con las subidas de precios y posible falta de gas se hará muy complicada para muchas familias, tanto ucranianas como polacas y de muchos otros países… Aquí seguiremos aportando lo que somos y tenemos.

Nuestra ayuda no tendría tanto alcance sin la colaboración y la generosidad de tantas personas, Congregaciones religiosas, parroquias, colegios y diferentes Instituciones que han confíado en nosotras como mediadoras haciéndonos llegar su aporte económico.

Con total transparencia procuramos que vuestras aportaciones pasen directamente de vuestras manos a quienes de verdad lo necesitan.

GRACIAS A TODOS VOSOTROS POR VUESTRA CONTRIBUCIÓN A ALIVIAR TANTO SUFRIMIENTO.

Hermanas Terciarias Capuchinas de la Sagrada Familia de Wrocław, Polonia

Ursula, Milena, Bożena y Alicja

AÑO “FAMILIA AMORIS LAETITIA”

El octavo vídeo publicado por el Dicasterio de la Familia para este año AMORIS LAETITIA, https://youtu.be/aG2wtlnG-1o está dedicado a la educación de los hijos. Su formación ética, el valor de la sanción como estímulo…Es importante la sabiduría práctica que transparenta en cada párrafo y sobre todo la atención a la gradualidad y pequeños pasos que puedan ser comprendidos, aceptados y valorados por los hijos. EL Papa Francisco  afirma que » la obsesión no es educativa» y no se puede tener un control de todas las situaciones por las que puede pasar un hijo… De este modo, los padres no lo educarán, ni le fortalecerán, ni lo prepararán para enfrentar los desafíos.  Lo importante es generar en el hijo, con mucho amor, procesos de maduración de su libertad, de su autonomía. Sí a la educación sexual, en el encuadre del amor, en la recíproca donación.

El P. Luis en sus escritos insiste en la importancia de ser ejemplo los padres para sus hijos. “Pero he dicho que además de la instrucción y corrección de los hijos, han de procurar los padres para su educación, servirles de ejemplo, no sea que destruyan por una parte  lo que por otra edifican. Si queréis, pues, que vuestros hijos sean devotos, piadosos, humildes, sufridos y respetuosos, id delante de ellos con el ejemplo, que es el mejor predicador, y cuya fuerza de persuasión es irresistible.” (OCLA 1087).

El vídeo “Acompañar la fragilidad”, es una invitación a la misericordia y al discernimiento pastoral frente a situaciones que no responden a lo que el Señor propone. Subrayando tres palabras » Acompañar, Discernir e Integrar”.

Hoy, más importante que una pastoral de los fracasos, es el esfuerzo pastoral para consolidar los matrimonios y así preservar las rupturas.

El Papa, invita a los fieles que están viviendo situaciones complejas, a que se acerquen con confianza, a conversar con sus pastores o laicos que viven entregados al Señor, a escuchar con afecto y serenidad, para ayudar a vivir mejor y a reconocer su propio lugar en la iglesia.  Y afirma con fuerza: » A veces nos cuesta mucho dar lugar en la pastoral, al amor incondicional de Dios». Ponemos tantas condiciones a la misericordia, que vaciamos de sentido concreto y de significación real, y esa es la peor manera de vivir el Evangelio.

Somos agentes de pastoral y releyendo nuestro Proyecto Congregacional “pedimos a Jesús, María y José que, desde su Nazaret, cada Hermana Terciaria Capuchina, cada laico amigoniano, cada educador… sepa ubicarse en su “escuela” para que más que hablar de familia, hable a ésta, le escuche y la mire como propósito de Dios, expresión de su amor a la humanidad”  y descubrir cómo llegar a ser acompañantes que nos despleguemos en compasión.

Hna. Mª C. Michitorena, Hna. Manolita P. y Horacio S.

EPF  P.Nazaret.

TRIDUO PASCUAL 2022

UEVES SANTO. Una mesa que no excluye a nadie.
“Deseo ardientemente sentarme a la mesa contigo, con todos vosotros: sin excluir a nadie, con lugar para cada uno, en servicio mutuo, compartiendo sin miedo, en PAZ de sabernos todos hermanos…”. Quizás sería esto lo que Jesús quisiera decirnos hoy.
Jesús hoy se sienta con nosotros en la mesa, como uno más, pero también a ti y a mi nos toca hacer sitio para que quepan todos. El se nos da entero: amando hasta el extremo. Y nos invita a no temer la generosidad, la entrega, el servicio, el confiar mi vida al otro… Este Jueves Santo nos enseña que la PAZ llega hecho gestos sencillos pero concretos.
“Jesús, yo también deseo ardientemente sentarme a la mesa contigo y con todos, sin excluir a nadie, en PAZ…” Quizás es esto lo que le podemos decir hoy al Señor.
El Papa Francisco dedicó su catequesis a la “paz de Pascua” durante la Audiencia General de este miércoles 13 de abril que se llevó a cabo en el Aula Pablo Vi del Vaticano, destacamos para hoy Viernes Santo: La paz del Señor sigue el camino de la mansedumbre y de la cruz: es hacerse cargo de los otros. Cristo, de hecho, ha tomado sobre sí nuestro mal, nuestro pecado y nuestra muerte. Ha tomado sobre sí todo esto, así nos ha liberado, Él ha pagado por nosotros. Su paz no es fruto de algún acuerdo, sino que nace del don de sí. Esta paz mansa y valiente, sin embargo, es difícil de acoger. De hecho, la multitud que alababa a Jesús es la misma que unos días después grita “Crucifícale” y, asustada y desilusionada, no mueve un dedo por Él.

NO VAYA A SER

Pedro le seguía de lejos… De lejos, no vaya a ser que le relacionen con El. No vaya a ser que alguien piense que él es de los suyos.

Toma distancia y, aunque no quiere por nada del mundo perderse este momento, no, no quiere acercarse demasiado, no vaya a ser que se implique, no vaya a ser que se le parta el corazón, no, eso no puede ser.

Mejor de lejos, donde quede a salvo su persona, su yo, donde sus proyectos no se vean truncados. Sí, mejor así, de lejos, no vaya a ser que le mire, con esa mirada suya que va más allá, con esa mirada serena, pero penetrante, con esa mirada firme y llena de verdad. Imposible acercarse más, no vaya a ser que le descubra débil y tenga que oírse de su boca que una y otra vez le fallará.

Claro, mejor de lejos, como también yo, como quizás también tú lo hagas. Tal vez le sigues, sí, en los momentos de luz, de bienestar, no en los de oscuridad y dolor. Mejor de lejos, no vaya a ser que, como a aquella mujer, la del pozo, se sienta a tu lado y te pida de beber y te tengas que preguntar si acaso te queda algo de agua. Mejor de lejos, no vaya a ser que, como al propio Pedro, te invite a pescar donde tú, ya te lo sabes de sobra que no puede haber peces, que ya lo has intentado, que ya has probado y que no hay nada que hacer. No vaya a ser que te mire y te ofrezca un plan que a ti no te interesa, no vaya a ser que te indique dónde está eso que simplemente buscas… la felicidad. Sí, no vaya a ser.

Juani Murcia, TC

Santa Isabel de Hungría, patrona de la Tercera Orden de San Francisco

Mujer con un sentido profundo para la misericordia y la justicia


Santa Isabel de Hungría, cuya fiesta celebramos el 17 de noviembre, es una mujer que destaca en lo que respecta al tema de la «Misericordia». Las leyendas de su vida hablan de su preocupación por los pobres. Ella supo contemplar, encontrar y socorrer a Cristo nuestro hermano pobre y sus hermanos queridos, los pobres y pequeños del mundo. Así fundó varios hospitales, donde personalmente atendía, curaba, limpiaba a los enfermos más repugnantes.
Pero ella es más que una hermana de los pobres. Tiene un gran sentido para la justicia. Un mundo de justicia es también un mundo de misericordia. La misericordia puede aliviar los efectos de la injusticia, pero no puede reemplazar a la justicia.(cf. Heribert Arens OFM, Gerechtigkeit statt Almosen)
Debido al sistema feudal de este tiempo, los agricultores tenían que entregar una gran parte de su cosecha al señor feudal o al soberano, por lo que a menudo no tenían suficiente para alimentarse. Es por eso que Isabel se niega a comer alimentos que procedían de circunstancias injustas. Así una leyenda cuenta:
Una vez Isabel preguntó a su esposo Ludwig: «Hermano mío, por favor permíteme a mí y a mis sirvientas que ya no tengamos que comer todos esos alimentos y bebidas en nuestra mesa que han sido robados o privados de los pobres.» De mala gana, Ludwig se lo permitió a ella y se comprometió a dar a los administradores las órdenes necesarias. «A mí también me gustaría abstenerme de la propiedad robada, si no tuviera que temer causar enojo y calumnias en la corte», le dijo en confianza. (cf. Declaraciones de las cuatro doncellas nn. 25 y 37)
De ahora en adelante, Isabel se adhirió estrictamente a su resolución de no hacer uso de los ingresos cuestionables del Landgrave. Nunca tocó nada que pudiera provenir de impuestos y corporaciones injustos. Cuando le servían algo sobre lo que tenía dudas, inicialmente solo fingía comer para no exponer a Ludwig ante los otros caballeros y clérigos.
Una comparación con el sistema económico actual es obvia: Isabel se negaría a comprar productos que provengan de condiciones de producción de explotación y apoyaría el comercio justo.
En este sentido, Isabel ya actuó “políticamente” en ese entonces. En la medida de lo posible, hizo campaña por condiciones de vida justas para todas las personas. Practicó lo que llamamos en términos modernos la conexión entre “mística y política”.
El Papa Bendedicto XVI decía: “en la figura de Santa Isabel vemos que la fe y la amistad con Cristo crean el sentido de la justicia, de la igualdad de todos, de los derechos de los demás, y crean el amor, la caridad…”(Benedicto XVI audiencia general del 20 de octubre de 2010)
                                               Equipo Provincial de JPIC Hna. Justa Osma y Ursula Leuffen