JORNADA MUNDIAL DE LA PAZ

En esta Navidad del año 2022 de una manera especial nos resuena el anuncio de los ángeles a los pastores:

“¡Paz a la tierra!”

Este deseo y esta promesa desde el año 1968 la iglesia católica lo acogió con la proclamación del primer día del Año Nuevo como jornada de oración por la paz bajo la protección de la Virgen Maria.

El Papa Pablo VI inició esta celebración por las tensiones tan fuertes, que entonces vivía la humanidad: Guerra de Vietnam, guerra de “seis días en Israel y en el Oriente Medio”, guerra de Biafra en Nigeria, brutales conflictos entre razas en USA …

Hoy como entonces las tensiones siguen, están en otras partes del mundo. Todos palpamos como también hoy necesitamos el común esfuerzo por lo menos de orar por la Paz con todo nuestro ser y dedicación.

 “Nadie puede salvarse solo”

Recomenzar desde el COVID-19 para trazar juntos caminos de paz.

Este es el lema de la Jornada Mundial de la Paz 2023. El Papa Francisco dice: “Después de haber palpado la fragilidad que caracteriza la realidad humana y nuestra existencia personal, podemos decir que la mayor lección que nos deja en herencia el Covid-19 es la conciencia de que todos nos necesitamos”.

En esta línea, el Papa agregó: “Nuestro mayor tesoro, aunque también el más frágil, es la fraternidad humana, fundada en nuestra filiación divina común, y de que nadie puede salvarse solo”. Asimismo, mencionó las problemáticas del mundo actual, sin dejar de mencionar la guerra en Ucrania. Y siguió: «En el momento en que nos atrevimos a esperar que lo peor de la noche de la pandemia se había superado, un nuevo y terrible desastre se abatió sobre la humanidad.”

“Fuimos testigos del inicio de otro azote: una nueva guerra, en parte comparable a la del Covid-19, pero impulsada por decisiones humanas reprobables.

La guerra en Ucrania se cobra víctimas inocentes y propaga la inseguridad, no sólo entre los directamente afectados, sino de forma generalizada e indiscriminada hacia todo el mundo; también afecta a quienes, incluso a miles de kilómetros de distancia, sufren sus efectos colaterales -basta pensar en la escasez de trigo y los precios del combustible-”, se explayó.

Además, Francisco sostuvo: “Ciertamente, el virus de la guerra es más difícil de vencer que los que afectan al organismo, porque no procede del exterior, sino del interior del corazón humano, corrompido por el pecado (cf. Evangelio de Marcos 7,17-23)”.

Francisco termina encomendando el mundo entero a la Virgen María: “A todos los hombres y mujeres de buena voluntad, les deseo un feliz año, en el que puedan construir, día a día, como artesanos, la paz. Que María Inmaculada, Madre de Jesús y Reina de la Paz, interceda por nosotros y por el mundo entero”.

Así todos estamos invitados a acoger esta nueva llamada de orar por la Paz.

Ursula Leuffen

            JPIC, Provincia Nazaret

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